Crónica desde Andalgalá en días de represión

1. Los escudos

Son casi las nueve de la noche del domingo. Hace una hora volvimos de Andalgalá. Salimos desde la ciudad el sábado al mediodía, con el tiempo justo para llegar allá, tomar unos mates en Chaquiago, abrazarnos con lxs compas, y arrancar a la plaza 9 de julio para la Caminata por la vida N° 640. Como nos imaginábamos, no fuimos los únicos en viajar para sumarnos a la caminata. De Belén, de Santa María, de Tucumán, de Poman, de Londres, de Ancasti, de la Rioja, también se vinieron. Así pasa cada vez que el gobierno represor @gobcatamarca, vuelve a querer callar al pueblo de Andalgalá, cada vez que la empresa @YamanaGold insiste en su proyecto a través de la violencia.

Todos vamos llegando de a poco, pero la Caminata no comienza hasta que llegan los vecinos de Choya. Esos vecinxs que hasta hace unos meses jamás hubiesen imaginado que su pueblo iba a estar en los titulares de todos los medios locales y nacionales; lxs vecinxs que tampoco sabían lo que es un ataque de la policía, lo que es una bala de goma golpeando el cuerpo, el olor de la pólvora, los gritos y las corridas; y al otro día, las citaciones judiciales, el hostigamiento de los patrulleros, los fiscales cobardes asechando a la distancia. Vecinos y vecinas, que conocieron en una semana, toda esa violencia junta. Por eso son los más esperados, los más aplaudidos en la plaza, los más abrazados. También por eso, son los primeros en tener la palabra.

Vecinas de Choya en la Caminta por la vida 640 – 7-05-2022

Son tres las vecinas que suben los dos escalones de la plaza y se ponen de frente a una calle repleta de gente. Mientras dos sostienen una bandera, otra agarra el micrófono. Con la voz firme nos cuenta eso que todos vimos en los videos. Se detiene especialmente para contar ese momento que nos estrujo el corazón, cuando Karina Orquera abre los brazos, y se planta, con las manos desnudas y la cara descubierta frente a 8 policías armados, y les grita esa frase que ya es inmortal, y que es otra de las frases que nos llena de coraje, de valor y de resistencia. Esas frases que nos vuelven poderosos, dignos, invencibles: Tengo un escudo más fuerte que el de ustedes. Esa frase, es también el escudo, su voz y su cuerpo son el escudo, la plaza llena de gente es parte del escudo, los 12 años de resistencia son el escudo, el bloqueo en el cerro es escudo, la asamblea el Algarrobo es escudo, la decisión inquebrantable de que Agua Rica se vaya, es el gran escudo que protege el agua, al Aconquija y a los choyanos.

2. La cuesta más larga de América del Sur

52 km tiene la cuesta que va hasta Minas Capillitas, hasta el campamento donde empieza Agua Rica. 52 km que los defensores del Cerro suben y bajan desde el 5 de abril para sostener un bloqueo que debe ser único en nuestra historia: a cuatro mil metros de altura, donde no hay señal de teléfono, donde no hay paredes para refugiarse del frio, y, sobre todo, donde no hay escapatoria cuando la policía sube con 30 efectivos y los vecinos son menos de 10. Pero las luchas, realmente, no se cuentan en números de individuos. Bien lo saben en estas tierras donde los números siempre fueron una desventaja, porque siempre son más los policías y gendarmes, siempre son más los funcionarios corruptos al servicio de la empresa, siempre son más los medios pagados, siempre son más los fiscales y jueces truchos. Siempre en los números nuestra lucha es desigual.

Vecinos de Choya de la Asamblea Aguas Claras (Foto Asamblea el Algarrobo)

Pero poco le importa eso a los choyanos, a los que vieron con sus propios ojos como la minería empieza a destruir sus ríos y cerros. Ellos saben que su fuerza no proviene de los números, proviene de su convicción en que son las mineras o son ellos, proviene de su amor por esas tierras en las que han vivido toda su vida. Y lo saben también, por los mensajes de los Cerros, como el del lunes 2, el día anterior a la represión. Ese día, relatan los vecinos, un gran guanaco se acercó al acampe de allá arriba. Los choyanos saben que los guanacos son huidizos, son tímidos, rara vez se dejan ver. Ante el mínimo ruido, se van cerro adentro. Pero esta vez fue distinto. El guanaco se acercó hasta los vecinos. Caminó lentamente de un lado al otro por delante de ellos y luego se fue despacio. Para los que estaban ahí, bajo el sol implacable y el viento que corta los labios, el mensaje fue claro: la pacha, también es parte del escudo de los choyanos. Por eso a ellos los protege y en cambio a los mineros los asusta, los persigue en la noche y en sus casillas. Ellos mismos lo dicen, medio por lo bajo, para que no escuchen los patrones. Pero entre vecinos no se mienten, los mineros andan con miedo por entre el cerro, saben que no son bienvenidos arriba, saben que el Aconquija esta de nuestro lado, y que él también se empieza a despertar contra la minera que lo quiere explotar.

Nevados del Aconquija. Cerro sagrado

3. El carnero y los cobardes

El otro que tiene miedo, es Raúl Jalil. El gobernador de las empresas, el que no puede pisar el pueblo de Andalgalá. Tiene miedo por lo que le cuentan los suyos. Los funcionarios que anduvieron dando vueltas. Los que estas semanas pasan rapidito y en silencio por Choya. Los que vienen con mentiras brillantes y se encuentran con verdades ásperas que los vecinos les plantean en la cara, decididos, informados, seguros. Vienen, y así como llegan pegan la vuelta para la capital.

Funcionarios del gobierno en Choya días antes de la represión

No hace falta que cuenten mucho, el carnero se entera todo por la cobardía en las miradas. Por eso manda a otro, y a otros, pero nunca viene él. Es que no tienen qué decir, comentan los vecinos, “si acá se ve clarito como están destruyendo el rio, qué va a poder decir”, repiten de casa en casa. Por eso manda gente de afuera, patotas privadas que vienen de Tucumán, fiscales nuevitos que no duran ni un día y ya están pidiendo el traslado. Y así como el carnero se esconde en su guarida, la empresa saca a la calle todo su arsenal, porque también se la ve fea. Ya no le alcanza con repartir sus miserias, ya no le alcanza con sus propagandas y promesas. La gente le desconfía, ellos cada vez más ricos, y acá todos cada vez más pobres. Por eso sacan la vajilla de fiesta, regalan motos, bicis, juguetes, hacen concursos, sobornan y compran, endulzan y reparten. Pero, así y todo, la bronca no afloja, los globos se desinflan y la tensión sigue ahí en el aire, inamovible. El encanto de la fiesta dura poco, la música se apaga, pero el murmullo de la bronca sigue latiendo en cada casa del pueblo, por eso a penas se hace de noche, tienen que volver a sacar a la policía.

4. El horno no está para bollos

En cada conversación se escucha lo mismo: estamos hartos, esto ya no va a ir para atrás, esto es a vida o muerte. Si no se van, no va haber paz, ni mañana, ni en los próximos diez años. Ya no importan las represiones, ya no importa “que nos vuelvan a cagar a palos”. Ya hubo una en 2010, y otra el año pasado, y otra esta semana. Y al principio se metían solo con los “referentes”, con los más conocidos. Y después empezaron a meter en cana a los jóvenes y las mujeres. Y ahora le empiezan a disparar a cualquiera, a vecinos que trabajan en sus campos y están ahí en sus casas, ya no se sabe que puede pasar. Ya no se aguanta más, y de acá la gente no se va a ir. Los de choya están hace mil años ahí, qué hay más catamarqueño que un choyano, se preguntan y se ríen. Pero la risa dura un segundo no más y después vuelven a trabar la cara: el horno no está para bollos. Dice una vecina que otra le contó que ya están desarmando La Alumbrera, parece que se llevan las máquinas grandes para otro lado, “ojalá se lleven todo a la mierda de una vez”, me dice mientras mira unos árboles hermosos en la plazoleta del barrio centenario.

La semana vuelve a comenzar. Mientras salga el sol mañana, los choyanos van a seguir allá arriba en el bloqueo, y las máquinas de la empresa también van seguir allá arriba en el cerro, pero los dos no pueden convivir, uno tiene que bajar. Y por si les quedan dudas, no van a ser los nuestros, no van a ser los defensores de Andalgalá.

Por Manuel Fontenla, para Asamblea Pucara.

La persecución en todas sus formas

Las luchas territoriales, además de las dificultades y dolores de toda lucha, tienen la gravedad de atravesar todos los planos, momentos y ámbitos de la vida. Cuando esa lucha se sitúa en un pequeño pueblo, en una economía precaria, en vinculados afectivos entrelazados y cruzados entre un bando y otro, las situaciones de violencia tensan la vida hasta el más fino de sus hilos.
Esta crónica, difícilmente se acerque a ese hilo, posiblemente no logre transmitir el aire denso que se respira en las casas de cada asambleísta, su estado constante de nervios y de alerta, la mirada clavada en la puerta ante el miedo de la policía, las cortinas cerradas en pleno día, las voces hablando bajo, casi en susurros, la desconfianza entre vecinos. Tal vez nada de eso se transmita en esta crónica, pero quienes saben de la lucha territorial, quienes saben de las luchas sociales y la defensa de la vida, quienes saben de la larga historia de persecuciones y violencias del extractivismo y sus gobiernos cómplices contra nuestras vidas, sabrán, que aunque no logremos nada de eso, esta es una crónica necesaria.

(Imágenes de Marianela Gamboa)

1. La persecución histórica

La minería es por excelencia el eje conductor del saqueo histórico en nuestra tierra, desde el período colonial hasta el presente. La instalación de la mita y el yanaconazgo, como prácticas de violencia y control, fueron fundamentales para que se hiciera posible el sometimiento de los pueblos originarios de Latinoamérica.

Hoy las cosas no han cambiado tanto, donde existe megaminería, hay un historial de represiones y aprietes a quienes no dan licencia social a estos proyectos de muerte. Donde hay megaminería hay una histórica suspensión del estado de derecho, una instalación de prácticas de despojo, de explotación y opresión al pueblo. Toda esa historia de megamineria y violencia puede evidenciarse en la memoria viva de la Asamblea El Algarrobo.

Es este el contexto donde se ubica la actual violación de los DDHH de lxs compañerxs que empezó antes del último sábado. Desde los bloqueos que se sostuvieron el 22 de marzo, la presencia policial constante, el amedrentamiento, el hecho de que quisieran tomar datos de asambleístas de manera ilegal, y el rechazo del habeas corpus preventivo, dan cuenta de lo que se venía gestando previamente a la caminata del sábado. Más aún, en la semana previa, dos compañerxs fueron atropelladxs por un proveedor minero en uno de los bloqueos. ¿Cuál fue el accionar de la justicia para garantizar los derechos de nuestros compañerxs? Ninguno.

Pero el saqueo y la explotación es la mitad de la historia, la otra mitad, la más importante y fundamental, es la de resistencia. Tal como la expresa la Asamblea: “No se puede disciplinar con miedo a un pueblo que es heredero de Juan Chelemín”. La resistencia Calchaquí fue la más larga y más férrea de toda la conquista. 130 años les tomo a los españoles desterrar a los diaguitas y calchaquíes de sus huaycos y quebradas para instalar las primeras ciudades españolas en el siglo XVII. Esas voluntades de expulsión y despojo se personalizan en las empresas transnacionales como Yamana Gold y Barrick Gold, de igual manera que las resistencias diaguitas y calchaquíes se hacen memoria viva en los integrantes de la Asamblea, en su radio y su árbol, en sus bloqueos y paradas, en sus tambores y caminatas.

2. La persecución legal

Para los integrantes de la Asamblea El Algarrobo, la persecución legal no es una novedad. La sufrieron en anteriores ocasiones, causas inventadas, testimonios que luego devinieron falsos, pruebas etéreas, y siempre, pero siempre, jueces amigos dispuestos a llevarlas.

Sin embargo, lo que se vivió esta semana fue diferente, en su magnitud, en su despliegue, en su violencia y, a medida que pasan las horas y llega la información, en su innegable ilegalidad. De los 12 detenidos, a esta hora, viernes a la noche, 4 se encuentran con detención domiciliaria y los 8 restantes en la comisaría de Andalgalá.

Los primeros testimonios, los que más circulan, son los de los familiares de detenidos en los momentos de cada allanamiento. El lunes a partir del mediodía, se instaló la tensión y el clima represivo. Horas más tardes, empezaron a llegar a la puerta de cada vecino con un despliegue nunca visto de camionetas policiales, grupo de choque KUNTUR, uniformados con escudos y escopetas largas. Cuarenta uniformados por cada vecino, en detenciones sin orden judicial presentada in situ, tal como denunció públicamente la familia de Oscar Martearene.

Walter Mansilla, reconocido por su labor fotográfica y comunicacional para la Asamblea fue brutalmente golpeado. Su casa destruida, las puertas, la cocina, los murales en su casa. El “Ají”, así es como todos lo conocemos a Walter, se llevó la peor parte. Delegados de justicia pudieron intervenir el miércoles para que lo atendieran médicos y lo revisaran, constatando las gravísimas lesiones. Esto, confirmado off de record de primera fuente, fue negado de manera irresponsable e hipócrita por el secretario de derechos humanos de la provincia de Catamarca, Hernán Velardez Vaca. Para un desprevenido, eso podría para ser “increíble”. Pero aquí, en una provincia donde los fiscales que persiguen a los ambientalistas, son abogados públicamente declarados pro-mineros, no hay lugar para ingenuidades ni para incredulidades. Lo que hay es una cómplice negación, una ceguera condicionada por el vínculo incuestionable entre gobierno, justicia y empresa.

Además de la golpiza a Walter Mansilla, los veedores y funcionarios que viajaron de la Ciudad de San Fernando hasta Andalgalá, tuvieron que realmente esforzarse para negar el desconocer el testimonio de la Familia Paz que relató cómo pusieron de rodillas a un niño de 8 años con las manos en la nuca, o el testimonio de la familia Martearene donde tuvieron a una menor de 15 años tirada en el suelo bajo los gritos de la policía, en el contexto de requisas absolutamente violentas y por fuera de cualquier garantía de derechos.

Sara Fernández, otra de las detenidas, fue golpeada por una mujer policía que, como aseguraran familiares y vecinos, “es parte de la policía que vino de la ciudad”.

Esto, es apenas el inicio de una causa que presenta incongruencias y violaciones, tanto a derechos humanos como a garantías constitucionales desde el inicio al final. De la información, también off de record que ha surgido de las primeras revisiones del expediente, la mayor parte de las “prueba” con la que se cuenta son “declaraciones testimoniales”, obtenidas de empleados de la empresa, integrantes de una fundación prominera y vecinos casualmente vinculados a la minera. Estos testimonios abundan en ambigüedades, descripciones poco claras, declaraciones de intencionalidad y absolutamente, ninguna prueba concreta.

En este contexto, el desempeño de la Fiscal Soledad Rodríguez, debería ser objeto de una investigación independiente y profunda. Para la Corte Interamericana de Derechos Humanos como para buena parte del derecho contemporáneo, la privación de la libertad es la última herramienta en el inicio de un proceso de investigación, y no la primera, como parece creer Rodríguez. Este uso irracional de la medida de coerción que implica la privación de libertad, se vuelve más drástico cuando se tiene en cuenta la particularidad de los casos, a saber, personas con arraigo comprobado, un contexto que impediría cualquier tipo de entorpecimiento de la investigación como la posibilidad de “escape” de los acusados.

No hace falta esperar más presentaciones, ni seguir escuchado a fiscales, jueces o ministros; la convicción de los familiares, la convicción de los asambleístas es clara respecto de lo que está sucediendo: un proceso de criminalización de la lucha social, de hostigamiento y persecución legal, de amedrentamiento, que es tan alevoso como autoritario.

3. La persecución cultural y cotidiana

Como ha transmitido siempre la Asamblea, la lucha no es esencialmente contra Agua Rica, es una lucha cultural y ancestral por el derecho al territorio, a la cultura, a los modos de vida locales. Una lucha por el agua, el agua que es vida para nuestros campos, nuestras plantas, animales y nuestrxs propios cuerpos.

Por ello, quienes están en este momento privadxs de su libertad son personas valiosas no solo para la lucha, sino también para el entramado cultural del pueblo: se trata de artistas, músicos, luthiers, artistas gráficos, militantes, trabajadores, artesanxs, montañistas. Son los andalgalenses que crían y alimentan la forma de vida pacífica y en armonía con la naturaleza que deseamos y construimos.

Es preciso entonces subvertir la lógica de la estigmatización de unxs cuantxs, la demonización de individuos, la criminalización de un par. Es el pueblo el que está haciendo de la plaza su trinchera hace casi 600 sábados, en defensa de los bienes comunes, de su cultura ancestral y de su territorio en todas las dimensiones.

La historia de este conflicto es larga, de su resistencia más todavía, pero lo sucedido estas ultimas semanas puede tener un origen concreto, la única mecha que prendió Asamblea El Algarrobo es la difusión de las imágenes de las máquinas perforadoras que ilegalmente pasaron a espaldas del pueblo, rumbo al Sagrado Nevado del Aconquija. Esa mecha es la que todavía arde y es la que va acompañar bien en el interior de su cuerpo a cada vecinx en la caminata de esta tarde.

Gabriela – Prensa Asamblea El Algarrobo
Manuel – Prensa Asamblea Pucará

En la lucha de Andalgalá se juega el futuro

Hace 11 años, el pueblo de Andalgalá sufre por el trauma social de la minería. Un trauma, una profunda herida emocional, colectiva, que ronda por las calles, las plazas y los cuerpos de las y los andalgalenses.

En los últimos 11 años, el pueblo de Andalgalá camino pacíficamente 589 veces a la vuelta de su plaza en defensa de la vida y el agua. También cortó rutas, realizó movilizaciones en otras ciudades, acampó frente a Tribunales en Bs As, construyó una radio, denunció atropellos y múltiples violencias, presentó amparos y, además, generó una ordenanza para proteger el futuro de su pueblo. Así, la Asamblea del Algarrobo se convirtió en una referencia nacional e internacional de lo que una organización vecinal puede hacer frente al gigantesco poder de las empresas transnacionales.

En estos 11 años, de un lado, siempre se ha mantenido la resistencia al proyecto MARA (Minera Agua Rica Alumbrera), y del otro lado, la empresa y el gobierno siempre han insistido para llevar a cabo el proyecto.

¿Quién empieza la violencia?

El primer acto de violencia lo realiza el Estado junto con la Empresa al ignorar la ordenanza, ignorar los fallos judiciales, ignorar el descontento social, ignorar que hay un pueblo dividido, ignorar que la mayoría de las y los andalgalenses que no quieren más megaminería.

El primer acto de violencia, el que desata la situación de ayer, el que justifica que el propio Estado llene de gendarmes y policías un pequeño pueblo, es el ACTO de iniciar una explotación que no tiene licencia social. La violencia la inicia la empresa, la violencia la inicia el camión que transporta una máquina de explotación a un territorio en disputa.

¿Por qué es ilegal el proyecto Agua Rica?

  • Porque la empresa está violando dos resoluciones dictadas por la ex secretaría de Minería provincial (hoy Ministerio) en 2009, que prohíbe el tránsito minero por el camino de Choya y de Potrero, los dos accesos que la asamblea está bloqueando hace dos semanas de forma selectiva.
  • Porque en Andalgalá aún sigue vigente la ordenanza municipal 029/16 que “prohíbe toda actividad minera metalífera, en la modalidad a cielo abierto, y la actividad minera nuclear, bajo cualquiera de sus formas, en la cuenca alta del río Andalgalá”.
  • Porque el proyecto MARA viola la Ley de Glaciares, la Ley General del Ambiente y el artículo 41 de la Constitución. No cuenta con los Informes de Impacto Ambiental aprobados como corresponde. Los argumentos, razones y pruebas han sido presentados una y mil veces por asambleas de Catamarca, por universidades nacionales, por investigadores nacionales e internacionales.
  • Finalmente, es ilegal e ilegítimo, porque no cuenta con la Licencia Social del pueblo. Y hasta que no la obtenga, todo acto de avance que realice la empresa, es un acto de violencia.

¿Por qué se juega el futuro de la provincia en la lucha de Andalgalá?

Porque el futuro de nuestra provincia -y del mundo entero- está atado a cómo cada pueblo decida cuidar y utilizar sus recursos naturales, o mejor llamados bienes comunes. En este caso, las montañas y sus minerales, los glaciares y los ríos, el oro y el agua. Y la manera en que este conflicto se resuelva en Andalgalá sentará un precedente para el resto de los conflictos por venir, en Antofagasta, en Tinogasta, en Belén, en Ancasti, etc. Porque la realidad es una: el agua es esencial y habrá que decidir si será para la vida o para los negocios de unos pocos.

Tomar una posición.

Siempre se puede volver a la historia, a esos 11 años de resistencia, de experiencia, debates y diálogos. Pero hoy, es urgente tomar una posición: Los que estamos a favor del Agua y la Vida, a favor del respeto a los pueblos y sus derechos, los que estamos en contra de la violencia y de la impunidad, tenemos que salir a la calle, tenemos que marchar y decirle al gobierno:

Andalgalá NO es territorio de Sacrifico

Andalgalá NO quiere ser contaminada, explotada y saqueada

Agua Rica NO tiene Licencia Social

ANDALGALA: memoria, encuentro y resistencia ?

Este fin de semana nos encontramos en Andalgalá, el pueblo que le dijo y le dice NO a la mega minería. Por amor al territorio, al #agua, a la vida, al pueblo. Se hará la caminata el sábado, como cada sábado, para seguir avanzando y -caminando- por y para la #vida. También habrá encuentros culturales y artísticos, porque esa es la forma de celebrar y cuidar lo valioso, lo vital, lo verdaderamente esencial. El lunes 15 nos reunimos a escuchar los relatos de quienes sufrieron una cruel represión hace 11 años. Una represión que aún duele pero que resulta necesario llevar al relato, a la palabra, mantener viva la historia. Porque sigue viva la resistencia, porque late más que nunca la defensa del #agua y al tierra y porque seguimos unidos en defensa del Aconquija.

?AGUA RICA NO TIENE NI TENDRÁ LICENCIA SOCIAL. ?

COMUNICADO de PUCARA

Con indignación recibimos la noticia del reciente fallo de la Corte de (in) Justicia de Catamarca a favor de la Empresa Agua Rica, declarando inconstitucional la ordenanza 029/2016 del Municipio de Andalgalá, que prohibía la minería a cielo abierto en la cuenca del río Andalgalá.

Después de un año terriblemente difícil, en el que hemos estado conviviendo con la enfermedad y la muerte, aislados para cuidar a nuestrxs vecinxs mientras las empresas mineras seguían circulando en libertad por ser considerada su actividad esencial, siendo responsables de introducir los primeros casos de covid 19 en nuestra provincia, recibimos este trágico regalo de Navidad.

No es nuevo para nuestros pueblos, sabemos que de una forma o de otra el avance de los proyectos de megaminería implican enfermedad, contaminación, destrucción y saqueo. No es nueva la complicidad de los gobiernos, ni de la justicia, que una y otra vez se ponen del lado de los intereses empresariales en vez de defender la vida y salud de la población.

Porque sabemos que la vida es lo más importante y el Agua vale más que el negocio de unos pocos, porque creemos que lo primero es la salud de nuestros pueblos, porque sentimos la obligación de defender nuestros territorios de los intereses foráneos, expresamos nuestro rechazo ante este fallo que pisotea la voluntad del pueblo de Andalgalá.

ANDALGALÁ NO ES ZONA DE SACRIFICIO

FUERA MEGAMINERÍA DE NUESTROS TERRITORIOS

LA GUERRA DEL AGUA

El reciente fallo de la Corte de Justicia de Catamarca declara la inconstitucionalidad de la ordenanza 029/16 que prohíbe la megaminería en la cuenca alta de Río Andalgalá. Entre otras cosas, la resolución señala que, no es necesaria la prohibición, basta con que se controle adecuadamente para así proteger el ambiente. Por lo tanto, dice algo así como que confiemos en la Secretaría de Minería que es el organismo que controla a las empresas. Si este organismo provincial no cumple adecuadamente con los controles, a lo sumo, se nos contaminarán las fuentes de #agua, pero no hay otra opción ya que según la constitución provincial la minería es eje de desarrollo.
Pero no hay que engañarse ni dejarse confundir con tantos argumentos legales. La lucha es por el #agua y ese es el núcleo de la disputa acá y en todo el mundo. Mientras cada verano miles de catamarqueños sufren la falta de agua, peregrinando con tachos y baldes en busca de un poco de este elemento vital, las mineras siguen consiguiendo autorizaciones para extraer millones de litros por segundo. Sí, cada segundo, millones de litros de agua son utilizados por las mineras para generar sus ganancias. Así, aceptamos cambiar nuestra agua por billetes. Esa es la transacción que hacemos cada vez que aceptamos o permitimos el ingreso de una nueva explotación minera de oro, plata, cobre o litio en nuestros territorios. Hace unos días atrás el agua empezó a cotizar como un activo más en la bolsa de Wall Street. Ello significa que, en un futuro no muy lejano, quien tenga más dinero decidirá quienes tendrán derecho al agua y quiénes no.
La pandemia nos ha demostrado los extremos a los que estamos llevando al planeta. Es urgente detener esta fiebre del falso progreso y de fuentes de trabajo que nos quieren vender tanto estado como empresas. Es imposible sostener la vida en este planeta con los niveles de consumo actual de unos pocos que lo tienen todo. Es urgente volver a la tierra y recuperar formas de producción de alimentos y artículos de primera necesidad sin los niveles de agresión y destrucción generados por la megaminería, los monocultivos transgénicos, la cría intensiva de ganado y toda otra industria extractiva impulsada por los grandes capitales que solo piensan en más ganancias sin importarles la vida de los demás y del planeta.
Sin agua no hay vida.
El Agua de Andalgalá no se negocia

CHARLAS DESINFORMATIVAS: LA NUEVA ESTRATEGIA DE AGUA RICA

Sin Licencia Social, Agua Rica busca un nuevo avance fraudulento.

Como bien sabe la población catamarqueña, Agua Rica es un proyecto mega-minero que hasta el día de hoy no cuenta con la LICENCIA SOCIAL del pueblo de Andalgalá. ??

A su vez, sobre el proyecto pesa una inhabilitación judicial de la Corte Suprema de la Nación, a la que se suma, la Ordenanza Municipal de Andalgalá que prohíbe dicha actividad. ⛔️

No obstante, “los magnates mineros”, empresarios y gobernantes, no tienen intención alguna de quedarse sin su multimillonario negocio, poniendo en riesgo el agua y la vida del pueblo de Andalgalá.

Contra todo sentido común, en un contexto de pandemia y aislamiento social obligatorio, Agua Rica y la Dirección de Minería han lanzado una nueva campaña comunicativa para lograr el visto bueno de nuestros pueblos, hablando de un “NUEVO” proyecto de Agua Rica; y lo hacen de la única manera que saben: engañando, mintiendo, negando información y dando respuestas esquivas. ?

En las charlas que viene dando Agua Rica, advertimos el interés por desinformar a la población catamarqueña. Los audios y testimonios de los propios integrantes de Agua Rica en sus “charlas informativas” dan claras pruebas de sus contradicciones y confusiones.

LA MENTIRA DE LA “CONSULTA PÚBLICA”En sus distintas redes sociales, la DIPGAM (Dirección Provincial de Gestión Ambiental Minera) publica que ha “implementado la participación Ciudadana mediante la Consulta Pública”.

¿Significa esto que Agua Rica le está consultando públicamente a la ciudadanía sobre el proyecto?NO ‼️‼️‼️‼️ La Audiencia Pública, que implica la participación directa de los habitantes, no puede realizarse en el contexto actual. Ellos están haciendo procedimientos de consulta y participación VIRTUALES que resultan excluyentes y además ilegales. ⛔️

Agua Rica no está haciendo una consulta a la ciudadanía. Lo que Agua Rica está haciendo es poner a disposición sus documentos para que puedan ser vistos públicamente. Esto NO es PARTICIPACIÓN CIUDADANA. Esto es simplemente permitir el libre acceso a la información pública, algo que nunca se hizo en Catamarca ya que para lxs cidadanxs era muy difícil acceder a la información sobre Informes de Impacto Ambiental y Proyectos Mineros. Gracias al constante trabajo de nuestras asambleas, hemos logrado que tanto el gobierno como las empresas pongan a disposición esta información.En una clara búsqueda de confundir y auto-promocionarse, Agua Rica junto a la DIPGAM, no paran de publicar en sus redes y en los medios de Catamarca que se encuentran haciendo “consultas públicas”, lo cual es incorrecto, tendencioso y obviamente, malintencionado.

Generan confusión y esto es muy grave. Parece que no conocen nuestras leyes los empresarios, funcionarios y empleados de Agua Rica.

Una vez mas, el pueblo les tendrá que explicar… ✊?#elaguavalemasqueeloro#aguaparalospueblos#noaguarica

15 DE FEBRERO: a 10 años de la herida que puso a un pueblo de pie

Desde temprano empezaron a sonar las voces en la Radio el Algarrobo. Voces conocidas que reciben a las que van llegando, que son otras, pero resuenan en la misma sintonía. Bajo el Árbol circulan los mates, el pan, la emoción, los abrazos. Allí mismo donde hace diez años se abrió la herida que marcó el andar de un #pueblo, el ritual del encuentro fue sembrando esperanza y construyendo hermandad. Convocados por la #memoria y la conciencia vamos llegando desde distintos territorios de la provincia y la región. Nadie es extraño, nadie es ajeno.

Al mediodía ya se mezclan los acentos y relatos de distintos lugares y la comida compartida sirve para organizar lo que sigue: una Caravana que parte desde Choya y baja hacia la Plaza de Andalgalá, sumando gente a lo largo del recorrido. Más de seis cuadras largas de vehículos saludada y aplaudida por lxs vecinxs de todos los distritos. Ya en la Plaza sigue el movimiento: feria, música y encuentro.

Hasta que se van desplegando las banderas que cada sábado dan vueltas a la plaza: la Caminata digna de miles de pies, tambores, sikuris, cajas, voces y corazones que siguen diciendo NO a Agua Rica, No al saqueo y la muerte. Compañerxs de Andalgalá, Ancasti, Belén, Londres, Valle Central, Tucumán, Leales, Santiago caminamos el 15 de febrero para recordar que hace 10 años el Estado minero abrió fuego contra el pueblo, y las balas abrieron el camino que transitamos desde entonces: la resistencia colectiva desde las Asambleas.